Crítica: 89 minutos de locura
- 15 abr 2015
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Quienes amen la profundidad, el arte abstracto y se interesen por el futuro de la humanidad, amaran la realización audiovisual del director Godfrey Reggio. El documental “Naqoyqatsi”, que significa “La vida como guerra” en idioma Hopi, nos presenta una serie de imágenes abstractas e intervenidas relacionadas entre sí, las cuales muestran el tema principal de la obra: la transición de una sociedad tradicional a una tecnológica. Sin embargo, esto no queda en algo superficial, ya que nos enseña la guerra que esto ha generado.
El documental es la tercera parte de la trilogía Qatsi, el cual no tiene ningún diálogo. Llama la atención como siendo un documental, no presente ninguna palabra. Sin embargo, el director logra a través de la música compuesta por Godfrey Reggio, unir las imágenes de la pieza. Además, es música orquestal, en la cual el celo que se puede oír a lo largo del filme, el cual es es tocado por YO-YO Ma.
Según el director, el documental no tiene un guión como tal. Sin embargo, se compone de tres partes que logran contar la historia y la esencia del tema. La primera de ellas, la cual se llama “Numerica.com”, te deja perplejo ante las imágenes abstractas que presentan los códigos numéricos y la realidad virtual. La segunda, es “circus maximus” y, al verla, parece que no tuviera continuidad con la primera. Sin embargo, trata de recalcar la competencia deportiva, las victorias, records y fama a través de un juego justo y el amor por el dinero que se ha convertido en uno de los valores de la sociedad.
No obstante, a pesar de este cambio de tema, el director logra integrar este movimiento en la película a través de imágenes intervenidas, logrando un efecto digital. Por último, la tercera etapa se llama “Rocketship twentieth century”, la cual nos muestra como el lenguaje ya no puede describir al mundo, causando una guerra tecnológica y una violencia civilizada.
Aunque es el film que tuvo menos éxito de la trilogía, logra encantar a la audiencia a través de las imágenes, conceptos y la relación que existen entre ellas. Además, no podían presentarse imágenes “comunes”, ya que el tema central muestra como la realidad ha cambiado con la tecnología, como esta se ha transformado. Incluso, da un poco de temor al ver a las personas en algunas escenas como conjuntos de datos digitales. Definitivamente, son 89 minutos de locura, pero 89 minutos que vale la pena ver.























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